Actualidad Recursos Mapa web Home E-mail
 
 
Situación del personal en Castilla y León
A favor del reconocimiento
de la titulación universitaria a los bibliotecarios de ruta
 

   
   
 
   
   

 

Aún existen en España Bibliotecarios de ruta, adscritos a servicios móviles de biblioteca, que no han logrado de sus entidades pagadoras el reconocimiento de una categoría profesional acorde con las funciones que desempeñan.

   
 

Su pretensión de conseguir el ascenso no es un fenómeno nuevo, al tiempo que el paso de los años va aportando razones verdaderas y documentadas que la avalen, desde los resultados anuales del Servicio que realizan hasta su reconocimiento por las autoridades deontológicas de la profesión bibliotecaria.

 

 

 

 

1. En la mayor parte de las veces, el Servicio de Bibliobús está planteado como eminentemente rural, y supone el contacto más directo y numeroso con la cultura dispensada desde las Instituciones Públicas con la masa social; es, por tanto, un servicio de base, también imprescindible para el funcionamiento de otros más sofisticados, a la vez que dirigido a personas que muy posiblemente no vayan a tener más oportunidades de acceder a la actuación cultural de origen público. El hecho de otorgar semejantes responsabilidades a profesionales de los que sólo cabe esperar la iniciativa y los recursos de un Bachiller Superior (Categoría C), aconseja la Categoría B para unos trabajadores de los que depende la imagen más cercana, inmediata e impactante que de la Institución a la que sirven pueda tener una gran parte de los usuarios.

 

 

 

 

2. Dentro ya del esquema Bibliotecario, la labor de los Bibliotecarios de ruta es significativa tanto por su calidad como por su volumen, factores ambos, que más allá de la Categoría profesional en la que se inscriben, han sido el fruto constante de una buena voluntad inquebrantada.

 

 

 

En cuanto a los resultados cualitativos, se han seguido cumpliendo las conclusiones que ya en 1956, la bibliotecaria Aurora Cuartero, establecía como garantes del funcionamiento óptimo de un Servicio de Bibliobús: "romper los estados de absentismo hacia los libros, economizar recursos del servicio, graduando su detención, sus gastos y su inversión general, pasando de largo por donde no es útil, intensificándose allí donde lo es y, sobre todo, fijando lugares en que vale la pena gastar la suma necesaria para construir o alquilar un edificio y establecer una biblioteca inamovible e irrevocable. Es, pues, propaganda; y, es, además, la vanguardia y la antena del servicio fijo".

 

 

Del cumplimiento de estas constantes da buena cuenta los exitosos niveles de fidelización de usuarios, como se desprende de las encuestas y testimonios recogidos a lo largo de servicios de biblioteca móvil nacionales y extranjeros.

 

 

3. En 1999, con la publicación de su Informe sobre la situación de los bibliobuses en España, el Ministerio de Educación y Cultura, a través de la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria, recomienda la urgente necesidad de equiparar a todos los Bibliotecarios de ruta pues, no en vano, en el ámbito nacional, el 64% ocupan plaza de técnico, diplomado o superior. En este sentido, la situación se torna vergonzante si consideramos que se está negando el reconocimiento profesional y económico de ese 64% a Bibliotecarios que realizan las mismas funciones, aplican los mismos conocimientos y desarrollan las mismas habilidades que ellos.

 

 

 

 

4. La IFLA (Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas) defiende que cada Bibliobús ha de ser tenido como, siguiendo su terminología, un Punto de Servicio, es decir, "punto del sistema de biblioteca pública a través del cual accede el público al servicio de biblioteca pública. Puede ser una biblioteca central, regional, de barrio o sucursal, una biblioteca móvil, una colección en depósito o un punto especial de servicio en un hospital, una prisión u otra institución". La relevancia de este dato estriba en que la IFLA solamente considera perfectamente atendidos los Puntos de Servicio cuando están a cargo de Bibliotecarios con una formación equivalente, al menos, a una Diplomatura universitaria (Categoría B)

 

 

 

 

5. Los Lineamientos sobre Bibliotecas Móviles de Robert Pestell, producto de la Mesa Redonda sobre Biblioteca Móviles en el seno de la IFLA(1991),  también fijan la categoría profesional del Encargado de las mismas dentro de la titulación universitaria de grado medio (Categoría B)

 

 

 

 

6. El propio Ministerio de Educación Cultura y Deporte, mediante la publicación de El servicio de bibliobús : Pautas básicas para su funcionamiento (2002), establece que “el Bibliotecario debe tener una titulación superior, o como mínimo, una diplomatura universitaria en biblioteconomía y documentación”.

 

 

 

 

7. La Asociación Castellano-leonesa de profesionales de bibliotecas móviles (ACLEBIM) fija el  nivel profesional de los Bibliotecarios de ruta en el propio de una titulación universitaria media, como mínimo, según se establece en el manual La biblioteca móvil (2001)

 

 

 

 

8. Los Bibliotecarios de ruta desempeñan unas funciones y desarrollan unas tareas que autoridades bibliotecarias (nacionales e internacionales), disposiciones legales y planes de estudio atribuyen a la Categoría B, y algunas incluso a la Categoría A:

 

 

 

Antonio Martín Oñate, Bibliotecario implicado en la implantación del Servicio de Bibliobús en Málaga, defiende en los Encargados una formación relativa a la Diplomatura (Categoría B)

 

 

Manuel Carrión, exdirector jubilado de la Hemeroteca Nacional, encuadra a los Bibliotecarios de ruta en los que califica como "Bibliotecarios de ejecución", es decir, los propios para los trabajos rutinarios precisos en la biblioteca, para la dirección de sucursales o servicios de menor responsabilidad, y para las tareas informativas dentro de la dimensión cultural que tienen sobre todo las bibliotecas públicas. En este sentido, el Servicio de Información y Referencia, de Orientación al público y de Formación de usuarios es, junto al Préstamo, la labor fundamental de un Bibliotecario en ruta; labor difícil por la intrínseca necesidad de un amplio bagaje cultural, dificultad agrandada si se tiene en cuenta la falta de instrumentos de apoyo (diccionarios, enciclopedias...) de que se dispone en un bibliobús por la falta de espacio, aún hoy cuando la informatización no ha llegado a tantos Servicios como cabría desear.

 

 

El Real Decreto de 30 de Agosto de 1991 estableció el Título Oficial de Diplomado de Biblioteconomía y Documentación y, con él, el temario de asignaturas cuyo dominio se exige para su obtención, buena parte de las cuales son necesarias para el correcto desempeño de las funciones del Encargado de Bibliobús: gestión bibliotecaria (selección de las obras, catalogación y clasificación, ordenación física, circulación), información y referencia, buscas...

 

 

El Real Decreto 912/1992, de 17 de Julio instituyó el Título Oficial de Licenciatura en Documentación, entre cuyas materias establece la Estadística, la planificación y evaluación de servicios o su informatización, tareas propias de un Encargado de Bibliobús.

 

 

 

 

9. Las sucesivas convocatorias de oposiciones para cubrir las plazas que ocupan los Bibliotecarios de ruta suelen contar con la misma estructura, semejantes número y entidad de sus ejercicios y similar temario que cualquiera de las convocadas por las administraciones públicas para cubrir vacantes de Bibliotecarios de nivel B.



La AsociaciónLos ProfesionalesLas Bibliotecas Móviles
ActualidadRecursosMapa webHomeE-mail